jueves, 17 de diciembre de 2009

La construccion y las reformas I

Hoy he hablado con una amiga, la cual tiene una reforma pendiente en un piso; tiene que cambiar ventanas, los baños, pintar, etc.

Pues bien, resulta que decidió ir a mirar los azulejos, a una tienda muy conocida de su zona, y alli preguntó si tenian a alguien de mano para colocarlos. Como es normal, le dieron el número de "un chico", que era el que recomendaban en esos casos. Pues bien, resulta que el "chico", se convierte en un señor cincuentón, que, lejos de ser un albañil que se dedica a pequeños trabajillos, tiene una empresa de construcción. Hasta ahi, bueno, podríamos explicarlo como un pequeño malentendido, no pasa nada. El problema, llega cuando, claro, el hombre al ver el estado del piso, cuenta con hacer toda la reforma, pero mi amiga le dice que no, que solo quiere que le alicate el baño y la cocina, y le mire el precio de las ventanas.

El empresario queda en volver al día siguiente con el carpintero. Al día siguiente, no aparece nadie, pero llama diciendo que no pudo ir, que le manda otro día al carpintero. Unos días después, viene el carpintero por su cuenta, y una semana después de la visita del carpintero, llega el presupuesto del alicatado, el cual, bueno, por no dar números, ya que puede resultar controvertido, diré que ascendía al doble, como mínimo, del precio normal de los trabajos a realizar.

¿Que explicacion tiene todo esto? Muy sencillo. el hombre, al ver que se trata solo de una "ñapa", pierde el interes, ya que mover a un albañil de una obra, para hacer un baño y una cocina, no le va a salir rentable, por lo que ni se molesta en acudir con el carpintero, lo que nos indica, involuntariamente, o quizas voluntariamente, su desdén por el trabajo ofrecido. Pero no renuncia a la posibilidad de sacar tajada, por lo que presenta un precio desmesurado, con la esperanza de que esa persona no sepa de reformas, y pregunte en varias empresas, y le den el mismo precio, en lugar de preguntar a un albañil, que se dedique a ello.

Como se suele decir, zapatero a tus zapatos, no queramos matar moscas a cañonazos.

¡Feliz invierno a tod@s!

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